mujeres: memoria

PUBLICADO EN LITERAL MAGAZINE, EL 15 DE FEBRERO DE 2018

vengo de otra parte, escribí
no es cuestión de geografía
es cuestión de historia
quería contarlo
con las palabras de ellas
con sus testimonios
con sus confesiones
quería contar
los gritos
la picana
los cuerpos pesados sobre cada una
el sudor
la saliva
las manos
las palabras vulgares
los insultos
la almohada sobre la nariz y la boca
el dolor
la sed
la infinita sed
los cigarros en la espalda
las uñas arrancadas
el hambre
las ratas
los susurros de las otras
de los otros
las encías que sangran
el miedo
el miedo
el miedo
pero no pude
tendrás que imaginarlo
o recordarlo
tendrás que ponerle las palabras
que yo no me siento con derecho a escribir
tendrás que pensar en tu propio cuerpo violentado
o en el de tu hija
o nieta
secuestrada apenas nacida
nombres
edades
fechas
lugares
de sur
a norte
y a la inversa
de la larga frontera
(cicatriz en el desierto)
al frío más descarnado
los ojos tapados
el olor a encierro
y de pronto
“Hubo como un aire de frescura y un olor a verde –cuenta Beba-
y el trinar de los pájaros
por unos segundos
entre que nos bajaron de un vehículo
y nos entraron a algún lugar…”
el trinar de los pájaros
y el olor a verde
como en los veranos de la infancia
por unos segundos
pero en el horror
una foto en negativo
tendrás que imaginarlo
ponerle tus palabras
dejar que el escalofrío te recorra el espinazo
yo no pude
no puedo
¿con qué derecho?
“nos arrastraban del pelo por el piso,
sabíamos lo que seguía”
a veces dolía más escuchar los gritos de las otras
dice alguien
“Sentí el interrogatorio, los insultos, una especie de aullido que sale de la garganta, del cuerpo de uno cuando no puede gritar. Sale un sonido que yo nunca he escuchado nada más humano referido al dolor, que es esa especie de gruñido, que no tenía nada de lo que yo pude sentir en toda mi vida”
“No era un grito,
no era un gemido,
era otra cosa,
era algo que no podía salir…”
el gruñido
el aullido
que no es vida ni es muerte
el aire que no logra entrar a los pulmones
la sed
los ojos vendados
y por unos segundos
el olor a verde
quién sabe qué recuerdos convoca en mí esa imagen
que no puedo decirla sin que se me quiebre la voz
el jardín tal vez
mamá regando las plantas
siempre hay jazmines cuando aparece
siempre es una tarde tibia
y no hay más futuro que ese hoy
el pasto nunca terminaba de crecer
los perros
las lluvias
las bicis
hoy nos reíamos mi hermano y yo acordándonos
¡mirá que se esforzaban!
y ahora se me quiebra la voz
la memoria tatuada en los huesos
los ojos vendados
el manoseo
una cuenta que quedó embarazada
“no podemos permitirnos ese error”, dijo el comisario
ocho tipos encima no es un error
nunca había podido hablarlo, dice en el juicio
tengo hijos
pero lo recuerdo cada noche
no hay pasado, escribió Alicia,
todo está hoy aquí
todo
hoy
aquí
quería contarlo
no pude

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